Obres Missionals Pontificies (Delegació de Missions)

Divendres, 03 de Setembre de 2010
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TESTIMONIS - Carlos Collantes

Carlos Collantes, Missioner Xaverià

Estuve en Camerún durante 10 años, en una parroquia en la capital, en la periferia urbana, un barrio que fue creciendo desde 7.000 a 50.000 habitantes, en unas condiciones muy duras. Después estuve en otra ciudad, la tercera del país; ahí estaba como responsable de la formación de un grupo de estudiantes camerunenses de Filosofía. Los primeros javerianos camerunenses.
Mi experiencia de fe es una experiencia que se va enriqueciendo, y la gente sencilla nos ayuda a crecer en la propia fe. Hay gente que anuncia el Evangelio con su sencillez y su fe profunda. Una de las cosas que yo he aprendido es la capacidad que tiene la gente sencilla de alabar a Dios, en medio del sufrimiento, de las dificultades; gente que está sufriendo, que a lo mejor está haciendo una comida al día, que te viene a la misión, y que te dice espontáneamente: «Dios es grande», y eso te desarma… Es una experiencia de fe que yo acojo de ellos. El estar en contacto con esta gente que siente a Dios de forma espontánea enriquece mi fe; y, luego, ver también cómo los pobres son capaces de compartir, no todos, claro, porque no se puede generalizar, ni hacer idealismos fáciles, pero dentro de su pobreza comparten con otros que están peor que ellos.
También ha sido muy importante y bonito ver cómo el Evangelio enriquece la solidaridad que ellos mismos viven como un valor muy importante de sus tradiciones locales. La solidaridad es muy fuerte, aunque a veces se queda limitada a la etnia o el clan. El Evangelio ensancha y profundiza esa solidaridad. Yo he vivido en situación pluriétnica. En la capital y desde la parroquia intentábamos responder a esta situación, con una misa en la que utilizábamos 2, 3 lenguas, y luego, como estaba diciendo, veíamos cómo la solidaridad se enriquecía a través de la caridad: la gente ayudaba al otro porque lo necesita, y porque es hermano mío en Jesús. La fe se enriquece allí, y, al volver aquí, compartes ese poso que te ha ido dejando esa experiencia.

-Francisco Javier (IV)

-Francisco Javier (V)

 

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